Manuel Sánchez-Montero, director general de Acción contra el hambre | Este año, Acción contra el Hambre cumple tres décadas de compromiso con la lucha contra el hambre (1995-2025). Treinta años salvando vidas, respondiendo a emergencias humanitarias, innovando en soluciones contra la desnutrición y trabajando con un objetivo claro: erradicar el hambre en el mundo.
Tuve el privilegio de formar parte del equipo fundacional cuando, el 28 de febrero de 1995, la organización nació en España. Desde entonces, he sido testigo del impacto transformador que ha tenido en millones de vidas en todo el mundo.

El contexto humanitario actual es más desafiante que nunca. La financiación para la ayuda internacional disminuye, justo cuando el número de personas que necesitan asistencia sigue aumentando. Según el último informe de Naciones Unidas, 733 millones de personas en el mundo padecen hambre, casi el 10% de la población mundial. Detrás de cada cifra hay una historia, un rostro, una vida en juego. Pienso, por ejemplo, en los miles de niños y niñas que Acción contra el Hambre atiende cada día, a quienes un tratamiento de 45 días puede devolver la salud y salvar de una muerte que, sin nuestra intervención, sería inevitable.

A menudo me preguntan por qué sigue existiendo el hambre en el mundo. Es una pregunta incómoda, porque la respuesta es clara: el hambre no es consecuencia de la falta de alimentos, sino de la falta de voluntad política. Nuestro planeta produce lo suficiente para alimentar al doble de la población mundial, pero la desigualdad crónica, los conflictos y las crisis climáticas siguen dejando a millones de personas sin acceso a una alimentación adecuada.

A lo largo de mi carrera, he sido testigo de historias de esperanza en algunos de los lugares más castigados del mundo: Gaza, Ucrania, Centroamérica o Sudán, donde millones de personas enfrentan crisis alimentarias devastadoras. He visto cómo nuestra organización ha llevado ayuda a zonas de conflicto, campos de refugiados y comunidades golpeadas por la pobreza extrema. He observado el surgimiento de agua en áreas anteriormente áridas y la recuperación milagrosa de niños al borde de la muerte. Solo en el último año, hemos asistido a más de 21 millones de personas, una cifra que refleja la magnitud de nuestra labor, pero también la enorme necesidad que aún existe.

En los últimos años, el trabajo humanitario se ha vuelto una profesión de alto riesgo.La seguridad se ha deteriorado gravemente en países como Sudán, Níger, Gaza, Líbano o Siria. Llevar ayuda a quienes más la necesitan requiere un esfuerzo logístico y humano aún mayor, así como una inversión creciente de fondos propios. Nuestros equipos demuestran en estos casos su profesionalidad y valentía poniendo en riesgo sus propias vidas.

Hoy, Acción contra el Hambre es una organización con más de 9.000 profesionales humanitarios desplegados en más de 55 países. Nuestro crecimiento no solo demuestra nuestra capacidad de acción, sino la necesidad de nuestra misión en un mundo donde la desigualdad y el hambre siguen siendo una realidad. Sólo el pasado año respondimos a 47 emergencias en 34 países, contribuyendo a salvar miles de vidas. En estas tres décadas, la innovación, el conocimiento y la dedicación de nuestros equipos han logrado reducir a la mitad la proporción de niños desnutridos en el mundo.

Desde hace más de una década, nuestra organización ha implementado programas de Acción Social en España, enfocados en mejorar la empleabilidad y fomentar el emprendimiento de personas vulnerables. Una iniciativa de inclusión sociolaboral que ha beneficiado a más de 10.000 personas, facilitando su acceso al empleo y apoyando la creación de más de 1.100 nuevos negocios. Nuestro trabajo reciente en la emergencia de la Dana en Valencia, donde fuimos una de las primeras organizaciones en ayudar en el terreno y donde estamos todavía trabajando, es un ejemplo más.

100.000 socios

Pero queda mucho por hacer. Mirando al futuro, tenemos 3 grandes retos: reducir el número de niños menores de 5 años con desnutrición aguda severa; ampliar los sistemas de protección social para garantizar a las comunidades más vulnerables acceso a salud, agua y nutrición, y mitigar el impacto de la violencia y los conflictos en el hambre aguda. Este camino no lo recorremos solos. Contamos con el apoyo de más de 100.000 socios, 500 empresas comprometidas y cientos de instituciones. Cada donante, cada voluntario y cada profesional ha contribuido a que hoy estemos más cerca de un mundo sin hambre. El reto es enorme; nuestra determinación aún más. Seguiremos trabajando sin descanso hasta que el hambre sea solo un recuerdo en la historia de la humanidad. Porque juntos, podemos y debemos erradicar el hambre. •••