La Fundación CYD ha publicado “La situación socioeconómica del estudiantado de educación superior en España: una comparación europea”, un análisis de la situación del alumnado de educación superior en España a partir de los resultados del informe europeo EUROSTUDENT 8. La octava edición de EUROSTUDENT analiza las condiciones económicas y sociales de estudiantes de 25 países europeos durante el periodo 2021-2024, un informe al que España se vuelve a incorporar tras más de una década sin participar.El análisis pone de manifiesto, entre otros aspectos, la elevada dependencia económica de la familia por parte del estudiantado español, el mayor acceso a la educación superior de estudiantes de primera generación, el mayor coste y menor financiación pública respecto al promedio europeo, así como una valoración más crítica de la educación superior por parte de los estudiantes de nuestro país.

 Alto porcentaje de estudiantes de primera generación en la educación superior española

El 14,6 % del estudiantado de educación superior procede de familias donde los progenitores cuentan, como máximo, con estudios obligatorios, un porcentaje que dobla el promedio europeo. En cambio, solo el 28,9 % tiene progenitores con estudios universitarios, frente a cerca del 50% de media en Europa. Según explica Alejandra Suárez Gironza, del gabinete técnico de la Fundación CYD: “En comparación con la mayoría de los países europeos, el estudiantado español procede con mayor frecuencia de familias con menor nivel educativo, lo que sugiere una mayor presencia potencial de estudiantes de primera generación en la educación superior”.

La publicación muestra también que el acceso a la educación superior en España se da a una edad más temprana (el 77,9 % tiene menos de 20 años), y que nuestro sistema de enseñanza superior presenta un nivel inferior de internacionalización: sólo el 4,1% del alumnado que accede a la educación superior tiene estudios acreditados en otro país. En esta línea, el 81 % no presenta antecedentes migratorios y la primera generación de estudiantes nacidos en otro país supone el 10,2 %, frente al promedio europeo del 12,5%.

Alta dependencia de la familia: el 51,2% vive con sus padres, que asumen la mayor parte de los costes académicos

El 51,2 % del estudiantado de educación superior en España vive con sus progenitores, el 21,7 % comparte piso con otras personas, el 17,6 % con pareja/hijos, el 5,4 % vive solo y el 4,1% en residencia universitaria. Tal y como subraya Alejandra Suárez Gironza: “España se sitúa entre los países europeos con una mayor proporción de estudiantes de educación superior que viven con sus padres, sólo superada por Azerbaiyán, Georgia y Malta. Además, el uso de las residencias universitarias es el más bajo de todos los países participantes junto a Malta, lo que podría estar relacionado con una menor disponibilidad de este tipo de alojamiento. Compartir piso con otras personas se convierte en la principal vía de emancipación, con uno de los porcentajes más altos de la muestra europea”.

El gasto medio mensual del estudiantado español, teniendo en cuenta los gastos de vivienda, manutención, transporte, actividades sociales y ocio y costes relacionados con estudios, asciende a 1.148 €, una cifra superior a la media de los países europeos (1.112 €). El 47,1 % de ese gasto se financia mediante transferencias de personas del entorno del estudiante y, por tanto, no es asumido directamente por este. España presenta así la cuarta proporción más elevada entre los países europeos participantes en el informe EUROSTUDENT 8.

En consonancia, la contribución familiar es la principal fuente de ingresos del estudiantado español, representando el 48,5 % del total. Los ingresos propios suponen el 39,7 %, mientras que el apoyo público apenas alcanza el 6,9 %, muy por debajo de la media europea (14 %).

En este contexto, un 24,8 % del estudiantado de educación superior español manifiesta afrontar dificultades financieras serias o muy serias para cubrir sus costes materiales, un porcentaje similar a la media europea. España presenta una de las tasas de empleo estudiantil más bajas, y solo el 33,3 % trabaja de forma continuada durante el curso.

Bienestar físico y emocional: más del 30% del alumnado afirma haber experimentado situaciones de discriminación y hostilidad

El análisis incorpora indicadores de percepción sobre el bienestar emocional y social del alumnado en la educación superior. España registra la tasa más alta de Europa por lo que se refiere al sentimiento de falta de encaje en este nivel educativo (31,4 %), prácticamente duplicando la media europea (18,3 %). Además, el 31,9 % afirma haber sufrido situaciones de discriminación, y un 36,9 % afirma haber experimentado comportamientos hostiles en el último año. A pesar de este contexto, la intención de abandono en España se sitúa en niveles similares a la media europea (8,3 %).

Solo el 54 % de los estudiantes de educación superior españoles califica su estado de salud general como «bueno» o «muy bueno», situándose entre las valoraciones más bajas de la muestra. El 23,8 % del alumnado declara tener alguna discapacidad, problema de salud o limitación funcional y, entre estos, el 43,4 % califica de «nada suficiente» el apoyo recibido.

En conclusión, los datos que analiza la publicación “La situación socioeconómica del estudiantado de educación superior en España: una comparación europea” muestran que el modelo español de educación superior presenta rasgos diferenciales respecto al conjunto de países europeos, y apuntan a la necesidad de reforzar mecanismos que refuercen la equidad y la inclusión social.  “El nuevo análisis de la Fundación CYD sobre la situación socioeconómica del estudiantado de educación superior muestra que el acceso y la permanencia en la educación superior en España descansan en mayor medida sobre los recursos familiares que sobre los mecanismos públicos de apoyo; y que persisten desafíos en ámbitos como el bienestar, el sentimiento de pertenencia, la inclusión y el apoyo al estudiantado. En conjunto, estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de reforzar las políticas orientadas a garantizar una experiencia educativa más equitativa, inclusiva y de mayor calidad” según concluye Alejandra Suárez Gironza, autora del estudio.•••