La filósofa estadounidense Nancy Cartwright, es el premio Fronteras del Conocimiento de Fundación BBVA en Humanidades. Nancy Cartwright es una filósofa de la ciencia y profesora de filosofía en la Universidad de California en San Diego y la Universidad de Durham.

Cartwright obtuvo una licenciatura en matemáticas en la Universidad de Pittsburgh (en 1966) y un doctorado en filosofía en la Universidad de Illinois, en Chicago (en 1971). Su tesis se basó en el concepto de la mezcla en la mecánica cuántica. Antes de tomar sus cátedras actuales, fue profesora en la Universidad de Maryland (entre 1971 y 1973), en la Universidad Stanford (entre 1973 y 1991) y la Escuela de Economía de Londres (entre 1991 y 2012).

Ha dado clases como profesor visitante en la Universidad de Cambridge (1974), la UCLA (1976), la Universidad Princeton (1978), la Universidad de Pittsburgh (1984), el Caltech y la Universidad de Oslo.

Es catedrática distinguida honoraria en la Universidad Nacional Tsing Hua, en Taiwán, e investigadora visitante de la universidad Ca’ Foscari en Venecia (Italia).

Cofundó el Centro para Filosofía de Ciencia Natural y Social (CPNSS) en la Escuela de Economía de Londres (LSE), y el Centre for Humanities Engaging Science and Society (CHESS) en la Universidad de Durham (2012).[2]

El jurado de la Fundación BBVA ha destacado las «contribuciones decisivas» a la filosofía de la estadounidense, cuyo trabajo ha «tendido un puente entre la filosofía y la práctica real de la ciencia»

Cartwright lleva más de medio siglo defendiendo que el mundo no responde a una única lógica total, sino a muchas pequeñas reglas locales. En su célebre How the Laws of Physics Lie, ya avisó —con cierto gusto por la provocación— de que las leyes de la física, tal y como se formulan, «mienten»: funcionan en condiciones ideales, pero el mundo real es mucho más sucio, complejo y difícil de domesticar.

Cartwright ha sido pionera en aplicar su enfoque a políticas públicas: desde educación hasta empleo, pasando por programas sociales. Su mensaje es claro: los modelos ayudan, pero no bastan; hay que combinarlos con evidencia concreta, contexto y experiencia real. «La filosofía tiene que ser útil para cambiar el mundo», ha defendido en más de una ocasión.•••