En su último informe, Fedea ha analizado las consecuencias de la no actualización por inflación de la escala de gravamen y el mínimo exento del tramo estatal del IRPF, que no se han tocado desde 2015.
Puesto que la inflación acumulada desde entonces es de casi el 27%, la no actualización ha supuesto una subida «muy significativa del impuesto por un procedimiento poco transparente para los ciudadanos», según ha advertido la Fundación.
Los expertos han explicado que la inflación hace que la renta monetaria de los contribuyentes aumente, aunque su poder adquisitivo no lo haga, empujándoles hacia tramos superiores de la escala de gravamen en los que se pagan tipos más altos aunque la renta real siga siendo la misma.

