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Coloquio online celebrado en la Fundación Ramón Areces sobre ‘Los efectos económicos a largo plazo de la pandemia’

Los tres expertos reunidos para la ocasión han coincidido en que, “de no producirse rebrotes, la recuperación económica de la pandemia será en forma de V”. En este encuentro telemático han participado Miguel Sebastián, profesor de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y ex ministro de Industria, Turismo y Comercio; Ángel de la Fuente, Director Ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA); y José García Montalvo, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra y miembro del Consejo de Ciencias Sociales de la Fundación Ramón Areces, que ha ejercido de moderador. “La recuperación será en V, con una segunda pata de la V quizá más prolongada”, ha afirmado Miguel Sebastián. “Si no hay una recaída, en 2021 podríamos recuperar la caída del PIB de 2019. No veo motivos para retrasar esa recuperación. Tendría que haber una recaída en la epidemia para que tuviéramos una W. Aunque tanto el FMI como el Banco de España o el Gobierno están dando una tasa de crecimiento más baja en el 2021 que la caída de 2020, lo que significa que no ven la recuperación…”, ha añadido.

El ex ministro socialista ha valorado “positivamente” las medidas aprobadas por el Gobierno “por su flexibilidad” y por añadirse “según van siendo necesarias”, aunque sigue viendo “demasiada burocracia para ponerlas en marcha”. “Si teníamos un problema de liquidez, creo que bastaba con soluciones de liquidez. No hacía falta entrar en fórmulas de equity. Hoy por hoy sigo pensando que no ha habido un problema de solvencia de las empresas, porque el tejido productivo venía produciendo, con sus más y sus menos. El problema es que se le ha forzado a cerrar”, ha afirmado Sebastián.

Ha reconocido que, de haber tenido unas reservas estratégicas de todo el material de protección sanitaria, el impacto económico hubiera sido menor. Y se ha mostrado favorable de “dotar de nuevas herramientas al Banco Central Europeo para casos excepcionales como este, para que financie directamente el gasto público y rompamos el tabú de que nunca jamás se puede financiar el gasto público”. En ese análisis de las instituciones transnacionales también le ha tocado el turno a la Unión Europea: “La UE no reaccionó de forma coordinada ante la pandemia. Allá cada país que se buscara la vida con el contagio. Tenía que haber habido una reunión para hacer un control de fronteras inmediatamente, tanto exteriores como interiores”. Sobre otra institución internacional, también ha propuesto reformas: “La Organización Mundial de la Salud (OMS) tendría que ser una especie de OTAN sanitaria. Así, cuando un país tuviera dificultades, allí podría ir esta OTAN sanitaria con todos sus recursos para combatir la epidemia en su origen”.

Para Miguel Sebastián, en estos momentos nos enfrentamos a un doble shock. “Tenemos un choque de oferta y demanda conjunto, tengo mis dudas de cuál está dominando a cuál. Creo que se contrarrestan el uno con el otro. En esta crisis no va a haber tensiones inflacionistas ni deflacionistas”. Sobre el liberalismo económico, ha comentado en este coloquio que, si ya sufrió un duro golpe en 2008, aquí ha recibido otro varapalo: “Hasta el pensamiento liberal más ortodoxo acepta que el Estado tiene que intervenir en una pandemia”, ha dicho. Sebastián se ha mostrado convencido de que China se convertirá tras esta crisis en el nuevo líder mundial “al menos cualitativamente”. Cuantitativamente aún le quedaría unos años a Estados Unidos, pero va a resultar vencedor China. “Solemos mirar desde Occidente a China con desdén. Cuando veíamos que en China estaban todos confinados y construyendo un hospital en diez días lo que se nos ocurría decir es que vaya cómo son estos chinos, que si les dejamos nos acaban la Sagrada Familia en tres meses”. A juicio de Sebastián, esa reacción de desdén hacia lo chino “oculta un desconocimiento de la realidad mundial”. “Y es que la realidad mundial no es Europa, no es ni siquiera Estados Unidos y Europa juntos, sino que es algo mucho más grande. Y en esa realidad el líder va a ser China. Esto habrá que manejarlo con cuidado”. Y ha mostrado un último deseo: “Ojalá Europa despierte en el ámbito tecnológico si quiere ser algo en el marco internacional”.

Por su parte, el director ejecutivo de FEDEA, Angel de la Fuente, se ha mostrado en desacuerdo con una de las iniciativas económicas planteadas por el Gobierno en esta crisis: “La renta básica universal es un disparate. Sin embargo, garantizar un ingreso mínimo puede tener sentido para aquellas personas que no tienen recursos ni ingresos, para que puedan salir adelante y empezar a buscar trabajo. Sí es cierto que establecer un ingreso mínimo permanente es discutible porque hay problemas de competencia, también sobre cómo llegar a esos colectivos vulnerables… Hubiera sido mejor hacer todo eso con calma”, ha asegurado.

Sobre el papel del Banco Central Europeo en esta crisis, Angel de la Fuente ha considerado que “está comprando mucha deuda que ya veremos luego cómo digiere. De alguna manera, acabará también perdonándose o acumulándose una parte importante”. Para este experto, sería interesante avanzar así hacia un tesoro europeo común. “Podría convertirse en una herramienta muy buena para todos, pero es complicado. Las decisiones políticas en la UE, con cada Estado tirando para su lado, lo impiden. Quizá en esta situación aprendamos algo y seamos capaces de avanzar más rápido”, ha añadido.

El máximo responsable de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada ha valorado que “sería más sensato tener reservas estratégicas que no empeñarnos en producir respiradores si los nuestros son mucho peores y más caros que los chinos o los alemanes”. “Ojo con esa tentación, que la vemos y está todos los días, pero sería un error ahondar en esa línea. También porque no sabemos cómo va a ser el próximo shock económico, no tiene por qué ser un virus, puede ser algo completamente distinto”. En este punto del debate, De la Fuente ha pedido “prudencia inteligente”.

Sobre las medidas adoptadas en el conjunto de la Unión Europea, el director de FEDEA ha reconocido que “si no hubiera existido la UE, estaríamos mucho peor de lo que estamos”. “La ayuda europea es lo que nos va a permitir capear el temporal más o menos bien. Es verdad que la UE no está siendo tan solidaria como nos hubiera gustado, pero también entiendo la lógica de algunos de estos países porque antes de la pandemia nosotros veníamos gastando más de la cuenta y con déficits muy altos y teníamos que haber hecho un esfuerzo mayor”, ha asegurado De la Fuente.

Preguntado por la digitalización de la economía y de la vida como consecuencia de la pandemia, el director de FEDEA ha añadido que “esta crisis nos ha servido como experimento y nos ha demostrado que se pueden hacer muchas cosas a distancia”. “El reto va a ser, cuando volvamos a una cierta normalidad, combinar lo mejor de las dos cosas. No sería buena idea tener una universidad solo a distancia. Hay muchas cosas que requieren contacto. Lo mismo en la oficina. Habrá que buscar lo mejor de ambas fórmulas”.

Por su parte, José García Montalvo, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, que ha ejercido de moderador, ha puesto sobre la mesa la nueva tendencia hacia la desglobalización, a romper algunas de las cadenas de valor internacionales que existían antes de la pandemia para evitar que estos shocks se repitan en el futuro: “También parece que eso podría favorecer una cierta presión en los costes, porque dejaremos de producir allí donde los costes son más baratos y llevaremos la producción hacia zonas donde los costes son más altos, o tendremos que pagar un seguro contra pandemias o tendremos que deslocalizar viendo que existe una ventaja de coste laboral, pero que también hay un coste asociado a que se rompan las cadenas a la mitad. Esto desde el punto de vista de la oferta sí podría generar cierta presión…”

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