De izda. a dcha.: Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT; Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña; y Jorge S. López, profesor e investigador de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y coordinador del equipo del estudio.

Ocho de cada diez personas en España querría donar sus órganos tras fallecer, así que no es de extrañar que España lleve 34 años consecutivos siendo el país con más donantes por millón de habitantes del mundo. En 2025, de acuerdo con los datos de la Organización Nacional de Trasplantes, se realizaron 6.334 trasplantes, muy cerca de la cifra de 2024 (6.464), cuando se batió el récord histórico. En la última década, la donación ha crecido más de un 50%.

Aun así, las listas de espera de personas que necesitan un trasplante siguen aumentando, algo que es una realidad desconocida para el 57% de los españoles, según el estudio Actitudes de la población hacia la donación y el trasplante de órganos en España, que la Fundación Mutua Madrileña y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) han presentado en Madrid con motivo del Día Nacional del Donante.

Desde la ONT insisten en que “cada día, más de 5.000 personas esperan el trasplante de un órgano. Aunque el número de trasplantes crece, la lista de espera no se reduce, ya que aumentan las indicaciones para esta terapia y es mayor el número de pacientes que puede optar a ella”, afirma Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT.

Además, pese al apoyo mayoritario a la donación, siete de cada diez personas (68%) declara que está “poco” o “nada” informada sobre la donación y el trasplante de órganos.

Falta hablar en casa de donación

Aunque el respaldo a la donación de los propios órganos es muy alto, el estudio identifica un factor clave que sigue limitando el número de donaciones efectivas: la falta de comunicación dentro del entorno familiar.

Los datos son concluyentes: cuando se conoce la voluntad favorable de la persona fallecida, el 90,1% autorizaría la donación de órganos. Sin embargo, cuando se desconoce ese deseo, solo autorizaría la donación el 54,9%; y cuando el deseo de no donar es conocido, aun así, un 14,5% la autorizaría. Es decir, transmitir la voluntad de donar a la familia multiplica casi por dos la disposición a donar.

En este sentido, los investigadores subrayan que hablar en casa sobre la donación es uno de los gestos más eficaces para salvar vidas, ya que disipa las dudas, facilita el consentimiento familiar y, sobre todo, permite respetar la voluntad de la persona fallecida. Sin embargo, solo el 48% de los encuestados asegura que su familia conoce su voluntad con respecto a la donación.

El trabajo también pone de relieve una importante brecha entre la intención y la acción. Casi siete de cada diez españoles estarían dispuestos a registrar oficialmente su voluntad de donar, pero solo el 7,2% lo ha hecho realmente a través del Registro de Últimas Voluntades y el 12,6% mediante una tarjeta simbólica de donante. Esta diferencia evidencia que, pese a la actitud favorable, muchas personas posponen o evitan formalizar su decisión, ya sea por desconocimiento, barreras burocráticas o falta de reflexión previa.

El nuevo análisis permite actualizar y comparar el trabajo que se efectuó en 2006, liderado igualmente por la Fundación Mutua y la ONT, sobre la actitud y el conocimiento de la sociedad española sobre la donación y el trasplante de órganos con dos décadas de diferencia.

Desde la Fundación Mutua Madrileña, su director general Lorenzo Cooklin destaca “la importancia de seguir fomentando la comunicación al respecto en el ámbito familiar, como herramienta clave para transformar la actitud positiva de la sociedad en más oportunidades de vida para quienes esperan un trasplante”.

Ante esta situación la Fundación Mutua Madrileña y la ONT llaman a la acción con el hashtag #DiloEnCasa para promover la conversación con la familia en torno al deseo de ser donante.

El estudio completo puede descargarse en https://www.fundacionmutua.es/actualidad/estudios/

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