Fundación Funditec coordina proyectos europeos de I+D en materiales avanzados y agroalimentación por casi veinte millones de euros.

 

Texto: Gonzalo Álvarez Marañón, Director de Funditec Research.

Durante décadas, acceder antes que nadie a una nueva tecnología otorgaba una clara ventaja competitiva. Con la inteligencia artificial las reglas de juego han cambiado: capacidades que hasta hace poco exigían enormes recursos están hoy disponibles para prácticamente cualquier organización que pueda pagar una suscripción o una API. De ahí que todo consejo de administración deba preguntarse: si todos podemos acceder a la IA, ¿dónde reside realmente la ventaja?

La diferencia está en los datos, los procesos y el know-how de la organización. Dos empresas pueden usar el mismo modelo, y aun así será muy diferente el conocimiento que cada una de ellas ha ido acumulando durante años sobre su negocio, sus activos, sus clientes, sus empleados o su cadena de suministro.

“Sin contexto, hasta el mejor modelo arrojará respuestas plausibles a problemas equivocados.”

Por muy capaz que sea la IA, no conoce por sí misma qué problema merece ser resuelto, qué métrica es la que de verdad preocupa al cliente, qué resultados son aceptables o qué riesgos son inasumibles para el negocio. Ese conocimiento sigue perteneciendo a la organización. Sin contexto, hasta el mejor modelo arrojará respuestas plausibles a problemas equivocados.

En Funditec defendemos que la tecnología genera más valor cuando se combina con un conocimiento profundo del sector. Por eso Funditec Research trabaja simultáneamente en cinco áreas conectadas por la IA: Digital, Materiales Avanzados, Agroalimentación, Salud y Defensa.

¿Dónde reside el valor diferencial?

En Salud, la ventaja está en disponer de datos clínicos y hospitales con pacientes reales donde validar soluciones. En Materiales Avanzados lo difícil de reproducir son las formulaciones, ensayos, comportamiento de materiales y condiciones de proceso. En Agroalimentación, la diferencia la marcan la dificultad de obtener datos de campo de calidad y el conocimiento de cultivos y patógenos locales. En Digital, el reto es contar con datos reales de sistemas y redes, correctamente etiquetados, tanto en circunstancias normales como bajo ciberataque. Y en Defensa, importa conocer cómo se toman realmente las decisiones: con datos de misión que no son públicos.

En nuestros proyectos europeos buscamos combinar IA y conocimiento especializado. Un buen ejemplo es PATAFEST, uno de los proyectos que coordinamos. Se trata de un proyecto de Horizonte Europa, con 18 socios, repartidos por nueve países y con un presupuesto de algo más de seis millones de euros, para la detección temprana y la prevención de las enfermedades de la patata. Diseñamos sensores portátiles, algoritmos de IA que identifican enfermedades y predicen riesgos, y herramientas que ayudan a agricultores y gestores de la cadena alimentaria a tomar decisiones. Ninguna de esas piezas, por separado, habría resuelto el problema. Aplicamos este mismo principio a las cinco áreas, de los materiales a la defensa: la IA aporta más cuando se combina con datos y conocimiento experto.

Como fundación privada sin ánimo de lucro, reconocida como Centro Tecnológico por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, abordamos riesgos tecnológicos que una compañía no asumiría en solitario. Nos apoyamos en programas europeos (Horizonte Europa, el Consejo Europeo de Innovación, el Fondo Europeo de Defensa) y nacionales (CDTI, organismos regionales de financiación). En nuestro modelo de trabajo, Funditec aporta el equipo científico, la infraestructura y la capacidad de desarrollo tecnológico, mientras que la empresa aporta el reto tecnológico que quiere resolver, sus datos y su conocimiento del negocio. Cuando funciona, esa combinación nos permite desarrollar una solución que la empresa no habría podido comprar hecha.

Para una organización, adoptar IA no consiste simplemente en añadir una herramienta a los procesos existentes. Antes conviene preguntarse qué datos y conocimientos propios pueden aprovecharse mejor con ella y qué procesos habría que replantear por completo. También obliga a decidir dónde invertir: cuando la inteligencia artificial está al alcance de todos, deja de ser una ventaja por sí misma y más importantes se vuelven los datos propios, el conocimiento profundo del negocio y la capacidad de integrar la IA en los procesos de negocio.

Igual que hoy pasa con Internet, en el futuro todas las organizaciones utilizarán inteligencia artificial de una u otra forma. Entonces, la ventaja estará en aquello que la IA no trae de serie: lo que cada organización sabe hacer mejor.•••