De izquierda a derecha, Isabel Buesa, patrona de la Fundación Endesa; Josep Maria Dalmau, presidente del Patronato del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici; Lluís Florit, director-conservador del Parque Nacional; y Jordi Sargatal, secretario de Transición Ecológica de la Generalitat de Cataluña.

La Fundación Endesa y el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya han firmado un convenio de colaboración para impulsar la conservación de especies de aves amenazadas en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, el espacio protegido más antiguo de Cataluña, su único parque nacional y uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico de los Pirineos, además de un enclave clave para la biodiversidad de alta montaña. El convenio tiene como objetivo principal la protección de especies emblemáticas mediante la delimitación y el conocimiento de sus áreas de supervivencia para la aplicación de acciones de gestión efectiva dentro del Parque.

Este convenio, con una duración de tres años, permitirá desarrollar un ambicioso proyecto de investigación, seguimiento y conservación centrado en tres especies especialmente sensibles: el urogallo (Tetrao urogallus), clasificado en peligro de extinción; la perdiz nival (Lagopus muta), catalogada como vulnerable; y el mochuelo boreal (Aegolius funereus), también catalogado como vulnerable. Todas ellas presentan poblaciones reducidas, se encuentran en regresión y dependen de hábitats muy específicos, especialmente vulnerables frente al cambio climático y la presión humana. Asimismo, también está previsto realizar el seguimiento de otras especies sensibles como la tarabilla norteña (Saxicola rubetra), el treparriscos (Tichodroma muraria), el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), el acentor alpino (Prunella collaris), la bisbita arbórea (Anthus trivialis), la bisbita alpina (Anthus spinoletta), entre otras.

Más allá de estas especies emblemáticas, el proyecto incorpora también una línea transversal de conocimiento sobre el grupo de paseriformes alpinos del parque, así como una línea de trabajo sobre la detección de contaminantes y sustancias tóxicas en la fauna, o el desarrollo de soluciones innovadoras para reducir las colisiones con infraestructuras y mejorar la convivencia entre biodiversidad y actividad humana.

Para garantizar un seguimiento riguroso del proyecto, se han establecido indicadores específicos de impacto. Entre ellos destaca la delimitación de hasta 90 áreas críticas por especie para el urogallo y la perdiz nival, 36 áreas prioritarias para el mochuelo boreal, así como el seguimiento de más de un centenar de ejemplares o zonas de interés ecológico durante el periodo de ejecución.•••